Futuras Primeras Damas:
Una de ellas será Primera Dama. Anabella Azín de Noboa y Anne Malherbe de Correa, las esposas de los presidenciables, hablan de su vida familiar y su rol en la campaña electoral. El apoyo incondicional a quien resulte el nuevo presidente del Ecuador es la filosofía de las esposas de los candidatos finalistas Álvaro Noboa (Prian) y Rafael Correa (Alianza PAÍS).

Aunque Anabella Azín, cónyuge de Noboa, y Anne Malherbe, esposa de Correa, reconocen que la vida pública y política es altamente conflictiva y que los insultos entre los dos contrincantes es lo que más les molesta, lo asumen como parte de un momento de campaña política y de falta de información de los opositores.

Fue su hijo mayor, Daniel, quien convenció a Anabella Azín de aceptar la candidatura a diputada del Guayas por el Partido Renovador Institucional Acción Nacional (Prian).

A cargo de las brigadas médicas de la Fundación Cruzada Nueva Humanidad, ella ya había acompañado a su esposo, el magnate bananero Álvaro Noboa en las dos primeras campañas presidenciales, "pero asegura, ya era hora de asumir un compromiso más serio con el pueblo ecuatoriano".

Azín obtuvo el 15 de octubre pasado un puesto en el Congreso con la mayoría de votos unipersonales, ganándole al ex mandatario socialcristiano León Febres-Cordero.

A sus 45 años ella siente que su triunfo, "es una gran responsabilidad" y, a la vez, un importante respaldo para el probable futuro gobierno de su esposo, a quien conoció por casualidad una noche de 1984. Mientras charlaba con un grupo de amigos en la ya desaparecida discoteca Recuerdos, ubicada en Urdesa, Noboa se acercó a su mesa, se presentó y preguntó su nombre. "Anabella... ¡Qué lindo nombre!... ¿Has leído el poema Annabel Lee, de Édgar Allan Poe?". Ella respondió que no. Al día siguiente, Noboa llegó con el libro a su casa.

Ambos se casaron dos años después. Anabella tenía 25 años y Álvaro 37. "Me impresionó su personalidad 'arrolladora': no tiene obstáculos para integrarse a los grupos, no tiene vergüenza para acercarse a la gente, no se intimida...".

La pareja tiene tres hijos: Daniel (18), Juan Sebastián (14) y Santiago (6); con ellos vive, además, su sobrina Carla (16), hija de María Leonor Noboa, quien falleció en 1999.

Azín asegura que centrará su labor de diputada en la fiscalización de las leyes ya existentes. Por su profesión de médica, le preocupan en especial las que se refieren a la salud y a los grupos vulnerables como la de Maternidad Gratuita, el Código de la Niñez y la Adolescencia y de la Salud.

Ya en el plano legislativo planea presentar un proyecto de ley para proteger a las adolescentes embarazadas y otro para permitir que los niños con discapacidades tengan acceso a terapias gratuitas.

De los datos preliminares de los tribunales electorales provinciales, el Prian se perfila como la primera fuerza política del Congreso, por lo cual le corresponde su Presidencia, según la Constitución.

Ella dice que no le rehúye a ese cargo, pero "habría que evaluar dónde sería mayor mi aporte para el gobierno de mi esposo", refiere.

Convencida del triunfo de su esposo, dice que la función de diputada no obstaculizará el desempeño de sus obligaciones como primera dama, rol que para ella no es "decorativo": "Es un honor. Es un ejemplo de solidaridad de una mujer para con su esposo que escogió esta carrera", refiere.

De convertirse en presidenta del Instituto Nacional del Niño y la Familia (Innfa), Azín quiere encargarse de los programas dirigidos a la niñez que están desperdigados en otros ministerios, como las guarderías y la alimentación escolar.

"Quiero hacer un inventario de todos los proyectos y hacer una reingeniería de recursos. Tenemos un presupuesto limitado, hay que ordenarlo", dice ella, quien luce más entusiasmada hablando del Innfa que del Parlamento.

Anabella Azín admite que cumplir todas estas funciones demandará sacrificar el tiempo de su familia. "Sé que estos cuatro años van a ser muy movidos, pero tengo que ver cómo distribuyo mi tiempo para que no les afecte".

La legisladora electa asegura que su esposo la respalda en todas las actividades que desarrolla. Aunque señala que "todos los hombres son machistas porque viven en un país que tiene esa cultura, él no lo es tanto. Él cree en la valía de la mujer, aunque piensa, por ejemplo, que es importante su lugar como esposa y madre, que no tiene que desligarse y ocupar primero el rol de ejecutiva o profesional".

Dar entrevistas a los medios de comunicación social es "algo nuevo" para Anne Malherbe, la esposa del candidato presidencial de Alianza PAÍS, Rafael Correa.

Durante la campaña electoral de primera vuelta ella se mantuvo alejada del ajetreo político, pero afirma que siempre lo ha respaldado en todas sus decisiones porque fue precisamente su "idealismo" lo que le atrajo de él cuando lo conoció hace 16 años.

"Yo lo veía más profundo que la gente de su edad. Con intereses diferentes, siempre preocupado por su país. Los otros hablaban de fútbol", recuerda la mujer de 37 años.

Ambos estudiaban entonces en la Universidad de Lovaina, en Bélgica, país de donde ella es oriunda; y habitaban en la misma residencia estudiantil.

Correa hacía una maestría en Economía, Malherbe se preparaba para ser profesora de Educación Física y practicaba gimnasia olímpica.

Durante sus conversaciones (en francés, claro, porque ella no hablaba ni una sola palabra en español), ellos descubrieron que tenían en común su vinculación con los grupos de scouts; de hecho, ella le confesó que había elegido una carrera que le permitiese seguir jugando con niños.

La pareja se casó en Bélgica en 1992; luego se radicaron en Guayaquil.
Malherbe cuenta que fue su suegra, la señora Norma Delgado, quien le enseñó el idioma. "Ella hizo un gran esfuerzo para hablarme despacio", recuerda. Ahora lo habla con fluidez, aunque con un marcado acento.

Ella no se acostumbró al clima cálido del Puerto Principal, por lo que decidieron mudarse a Quito, donde su esposo obtuvo un empleo como funcionario de la Unidad Ejecutora BID-MEC.

Correa renunció a su puesto unos meses después, tras denunciar actos de corrupción. "Fue una época difícil para él; se dio cuenta de que muchas cosas no se manejaban bien. Rafael es una persona demasiado honesta", expresa.

El ahora postulante presidencial estuvo desempleado por seis meses, pero luego fue contratado como catedrático en la Universidad San Francisco de Quito. Ella, en cambio, trabajó como maestra en el Colegio Menor de la misma unidad académica.

Después, la pareja viajó a Estados Unidos, donde Correa hizo un doctorado. Allá vivieron cuatro años; mientras él estudiaba, Anne trabajaba con niños con discapacidades.

Actualmente, Malherbe es profesora de tercero de básica del colegio La Condamine y dicta clases de Educación Física dos horas a la semana, aunque ella ya no practica ningún deporte. Allí se educan sus tres hijos: Sofía (12), Anne Dominique (9) y Miguel (4).

A pesar de su vocación de servicio a la niñez, Malherbe no dirigirá el Instituto Nacional de la Niñez y la Familia (Innfa) si su esposo gana la presidencia de la República.

"Ya lo hemos conversado y los dos coincidimos en que debe hacerlo una persona capacitada. Yo soy profesora y en lo que pueda, lo ayudaré, pero el Innfa es una cosa que no conozco. Hay otros que podrían hacerlo muy bien", refiere Malherbe.

Esto no significa que ella dejará de cumplir las actividades protocolarias que demandará su rol de Primera Dama, pero antes quiere concluir el año lectivo. "Ya se lo prometí a los padres de familia", dice.

Ella expresa que su prioridad es atender a sus hijos. "No tengo a mi familia acá, tengo que hacerme cargo de la casa. Mi trabajo es bastante exigente. Entre ambas cosas estoy más que ocupada. Y creo que la mejor manera de ayudar a Rafael es mantener el equilibrio de la casa. Si pasa algo con los niños él se preocupa, pero si todo está tranquilo, tiene fuerzas para continuar".

Quedarse en casa no fue una imposición de su esposo, aclara Malherbe. "Él no es machista. Si lo fuera yo no estaría con él. Eso es algo que no soporto. Él respeta mucho lo que hago, nunca me puso límites en lo que quise hacer. Yo estoy contenta con mi trabajo con los niños y él lo sabe".


Tomado de El Universo